El parásito que hace la mejor investigación de mercado que he visto
Hace un par de días te hablaba de cómo me metí en la cabeza de Olivia, la perra (propiedad) de mi madre.
Al igual que hay que hacer con los clientes.
Esto es tan,
tan,
tantarantán importante,
que voy a insistir en ello poniéndote el ejemplo de algo que hace un parásito.
Si, un parásito. Vas a flipar.
Cosicas de haber sido profe de parasitología, que te enteras de cosas alucinantes que hacen otros seres vivos para vivir.
Y que se aplican a las ventas, y si no me crees sigue leyendo.
Hay un parásito que necesita para desarrollarse completamente una vaca (u oveja), un caracol y una hormiga.
Los tres, no uno u otro.
En cada uno tiene una forma distinta, y se comporta de forma diferente.
En la vaca es donde se hace adulto y se pone las botas.
Pero claro, tiene que llegar a la vaca.
Y para ello y durante millones de años, ha desarrollado una estrategia digna del mejor copywriter.
Ha sido capaz de encontrar tres bichos que se relacionan entre sí de una forma rarita.
No te lo hago largo ni complicado,
sólo te digo que el caracol suelta en la baba este parásito en forma de bolas.
Y las hormigas se comen estas bolas como los ferrero Rocher, les encantan.
Y cuando el parásito llega a la hormiga, invade su sistema nervioso.
Pero no la mata.
Lo que hace es obligar a la hormiga a subir por la hierba y morder el borde.
Cuando baja la temperatura y la luz, la mandíbula de la hormiga se paraliza y se queda enganchada a la hierba.
Ahí toda la noche.
Y por la mañana, a primera hora están enganchadas en la parte de hierba que más les gusta a las vacas para comer.
Y así llega el parásito a la vaca. Ensalada con proteína animal.
Esto no es ciencia ficción, es una investigación de cliente insuperable.
Puedes seguir escribiendo lo de siempre.
Y a diferencia del parásito, no me hace falta invadir ningún órgano.
A pasar buena tarde.
P.D.: por si eres tan friki como yo y quieres saber más detalles, el parásito se llama Dicrocoelium dendriticum.
P.D.: no es el único. Ya te hablaré de él en otro correo.
